miércoles, 26 de enero de 2011

EL GATO EN EL ESPEJO


Cuando me miro en el espejo ya sé que no veo a otro gato. Pero lo que veo, tampoco soy yo. Lo que aparece es mi imitación, un clon de repetición que me devuelve la mirada. ¿Qué pensará de mi ese doble, condenado a repetirme del revés ?.
No soy un gato filósofo pero me intriga la cuestión. Si pudiera atravesar el cristal es posible que el mundo desapareciera hecho pedazos.
Miro el espejo y el pintor me mira con curiosidad y sonríe, de modo que hay un cruce de miradas doblado por el reflejo del espejo.
Y las miradas de los otros que se miraron antes, ¿donde están?, ¿Hay un lugar para las miradas perdidas?
Creo que para ser un gato, es demasiado pensar por hoy y es la hora de restregarme entre las piernas del humano.

2 comentarios:

sol pau dijo...

El que te mira detrás del azogue, no pensará que eres tú su reflejo, el impostor que le imita, el que le roba la mirada?

EL GATO MATISSE dijo...

Segúramente Sol, pero el no lo sabe...creo

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